Beneficios de los fertilizantes orgánicos

La fertilización es clave en la agricultura para conseguir una producción rentable y de calidad, asegurando la salud y correcto desarrollo de las plantas.

La repetición de cosechas, el uso de químicos, el riego con aguas salinas, entre otras causas, provocan una pérdida de la fertilidad de los suelos agrícolas, afectando gravemente al rendimiento de los cultivos. En la mayoría de los casos, será preciso aportar fertilizantes a los cultivos debido a las grandes necesidades nutricionales para llevar a cabo sus funciones, especialmente las más exigentes para la planta como la floración, el cuajado o el engorde de los frutos.

Para recuperar las propiedades del suelo, no solo será necesario cumplir con los aportes de macro y micronutrientes en los cultivos, sino también mejorar el contenido de materia orgánica en el suelo. Las extracciones de los cultivos y los procesos de mineralización disminuyen los niveles de materia orgánica, por lo que es necesario reponerla.

Los fertilizantes orgánicos proceden de materiales de origen animal o vegetal y tienen como función, además del aporte de nutrientes para las plantas, la incorporación de materia orgánica.

Beneficios fertilizantes orgánicos

Beneficios fertilizantes orgánicos 

Entre las mayores ventajas del uso de fertilizantes orgánicos está el aumento de capacidad de intercambio catiónico, lo cual favorece la asimilación de nutrientes. Por tanto, con estas aportaciones de materia orgánica, permitiremos una mayor disponibilidad de micronutrientes en el suelo (hierro, manganeso, zinc, boro, etc.). También mejoraremos la vida microbiana en el suelo, lo que aumenta la solubilidad, asimilación de los elementos y desarrollo de las raíces. A su vez mejorará la estructura del suelo, aumentando la retención y disponibilidad de agua.

La línea de ácidos húmicos y fúlvicos de ADLER AGRO incorpora un alto contenido de materia orgánica que favorece el aumento de la fertilidad de los suelos, mejorando su estructura y facilitando un mayor desarrollo del sistema radicular, además de un incremento de la tasa fotosintética de la planta y de la asimilación de azúcares y vitaminas. Todo esto se traduce en una mejora general del cultivo, reducción del estrés en las plantas y un aumento de la productividad de los cultivos.